Almuerzos
Puré de castañas: guarnición cremosa para carnes asadas

🧺 Ingredientes
Las cantidades se recalculan solas. La receta está escrita para 4.
- 550 g de castañas frescas
- 250 ml de leche entera
- 30 g de mantequilla sin sal
- 1/2 cucharadita de sal fina, y un poco más para rectificar
- Pimienta negra recién molida al gusto
- 1 pizca de nuez moscada
👩🍳 Paso a paso
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Lavamos las castañas y las revisamos una a una. Si alguna tiene un agujero, está demasiado ligera o presenta una zona claramente deteriorada, la descartamos. Nos interesa que tengan un tamaño parecido para que la cocción avance de forma uniforme.
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Con una puntilla bien afilada hacemos un corte en forma de cruz en la cáscara, procurando atravesarla sin hundir demasiado el cuchillo en la pulpa. El corte permite que entre agua y vapor y, sobre todo, nos facilitará mucho el pelado posterior.
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Ponemos una olla con abundante agua al fuego. Cuando hierva incorporamos las castañas y las cocemos a hervor moderado durante 15-20 minutos. No buscamos que se deshagan todavía, pero sí que estén suficientemente blandas para poder retirar las dos pieles y terminar después la cocción en leche.
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Apagamos el fuego y sacamos solo cinco o seis castañas cada vez. Las dejamos templar unos segundos, lo justo para poder tocarlas, y retiramos primero la cáscara dura y después la piel fina marrón que queda pegada a la pulpa. Mientras trabajamos, conviene mantener el resto dentro del agua caliente para que no se enfríe y la piel vuelva a adherirse.
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Pasamos las castañas peladas a un cazo y añadimos 200 ml de leche; reservamos los 50 ml restantes para corregir la textura al final. Llevamos el conjunto a un hervor muy suave y cocinamos a fuego bajo durante 10-12 minutos, removiendo de vez en cuando para que la leche no se agarre al fondo.
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Comprobamos el punto aplastando una castaña con una cuchara. Tiene que ceder sin resistencia y romperse con facilidad. Si aún mantiene un centro firme, prolongamos la cocción unos minutos antes de triturar.
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Retiramos el cazo del fuego. Añadimos la mantequilla, la sal, un poco de pimienta negra y una pizca de nuez moscada. Trituramos con una batidora de brazo hasta obtener una crema homogénea. Movemos la batidora por distintas zonas del cazo para no dejar trozos enteros en el fondo.
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Incorporamos poco a poco la leche caliente reservada hasta obtener el punto que buscamos. Para usarlo como guarnición debe quedar espeso pero cremoso, capaz de mantener un surco suave al pasar la cuchara, no líquido como una crema o una sopa. Conviene detenerse antes de pasarse: siempre podemos añadir un poco más de leche.
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Probamos y rectificamos de sal y pimienta. Si queremos un acabado especialmente fino, podemos pasarlo por un colador fino después de triturarlo. Lo servimos caliente, recién hecho o mantenido a temperatura suave hasta llevarlo a la mesa.
El puré de castañas salado transforma un ingrediente tradicionalmente dulce en una guarnición densa y aterciopelada para platos de carne.
Por qué importa
- Aprovechas la temporada de castañas frescas para preparar una guarnición distinta a las clásicas papas o arroz, ideal para acompañar asados.
- La textura cremosa y el sabor suave de la castaña combinan especialmente bien con carnes de caza, cerdo o aves de corral.
Contexto
Ingredientes: 500 g de castañas frescas peladas, 200 ml de caldo de pollo o vegetal, 100 ml de crema de leche, 30 g de mantequilla, sal y pimienta al gusto. Preparación: Hierve las castañas peladas en el caldo hasta que estén muy blandas (30-35 minutos). Escurre reservando un poco de líquido de cocción. Tritura las castañas con la crema, la mantequilla y suficiente caldo reservado hasta lograr una textura suave y cremosa, similar a un puré de papa pero más densa. Sazona con sal y pimienta. Puedes añadir una pizca de nuez moscada o tomillo para realzar el sabor. Sirve caliente como guarnición. Porciones: 4. Tiempo de preparación: 45 minutos.
Lo que sigue
Prepara este puré en temporada de castañas frescas (octubre a diciembre).
Tazas → gramos
Equivalencias de cocina, redondeadas. Para repostería fina, pesá.
El vino sin complicarte
Rosado seco, bien frío
Cuando no sabés por dónde va a ir la mesa, el rosado seco es la apuesta que menos se equivoca: tiene la fruta de un tinto y la frescura de un blanco, y no tapa nada. Servilo a 9 grados.
Sin alcohol: agua con gas, limón y mucho hielo.
Recomendación editorial, sin marcas ni puntuaciones. Consumo responsable. Prohibida la venta de alcohol a menores de edad.
Basada en ABC · Recetas de Rechupete, con receta y texto propios.
