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La Mesa Resuelta

Rapidas

Patatas salteadas con romero y ajo crujientes

2 min de lectura ·4 Oct 2026 ·Redacción La Mesa Resuelta

4porciones
35′cocción

🧺 Ingredientes

¿Para cuántas personas?
4

Las cantidades se recalculan solas. La receta está escrita para 4.

  • 800 g de patatas pequeñas o de guarnición
  • 4 dientes de ajo
  • 2 ramas de romero fresco
  • 50 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 20 g de mantequilla, opcional
  • Sal gruesa
  • Pimienta negra recién molida
  • 1 cucharadita de pimentón dulce, opcional
  • 1 cucharadita de zumo de limón, opcional
  • Perejil fresco picado, opcional
0 de 10

👩‍🍳 Paso a paso

  1. Empezamos lavando muy bien las patatas bajo el grifo. Si son pequeñas y tienen la piel fina, las dejamos con piel, porque aportan sabor y ayudan a que mantengan mejor la forma. Dependiendo del tamaño, las podemos cortar por la mitad. Si usamos patatas grandes, las pelamos y las cortamos en dados medianos, procurando que todos tengan un tamaño parecido.

  2. Ponemos una olla con agua y sal al fuego. Añadimos las patatas y las cocemos durante unos 15 minutos, hasta que estén tiernas, pero no deshechas. Deben ofrecer un poco de resistencia al pincharlas, porque luego terminarán de cocinarse en la sartén.

  3. Escurrimos las patatas con cuidado y las dejamos sobre una bandeja o un paño limpio durante unos minutos. Este paso es importante: cuanto más secas estén, mejor se dorarán. Si las echamos húmedas a la sartén, empezarán a cocerse con vapor y nos quedaremos sin ese exterior crujiente que buscamos.

  4. Mientras se secan las patatas, preparamos los aromáticos. Lavamos el romero, lo secamos y separamos algunas hojas. Aplastamos los dientes de ajo con piel usando la hoja de un cuchillo, sin picarlos demasiado, para que perfumen el aceite sin quemarse tan rápido.

  5. Ponemos la sartén de acero Fissler al fuego medio-alto y la dejamos calentar bien. Para comprobar el punto, podemos echar una gota de agua: si forma pequeñas bolitas que se mueven por la superficie, la sartén está lista. Secamos esa gota si queda algo de humedad y añadimos el aceite de oliva.

  6. Incorporamos las patatas en una sola capa. Si no caben cómodamente, las hacemos en dos tandas. Amontonar patatas es una forma muy rápida de pasar de salteado crujiente a patata triste, y no hemos venido a eso.

  7. Dejamos que las patatas se doren sin moverlas durante 2 o 3 minutos. Este reposo permite que se forme costra en la base. Después las giramos con una espátula, mejor de madera o silicona resistente, y seguimos dorando por varias caras.

  8. Añadimos los ajos aplastados y el romero cuando las patatas ya tengan algo de color. Si los ponemos desde el principio, el ajo puede quemarse y amargar. Bajamos un poco el fuego si vemos que la sartén está demasiado fuerte.

  9. Salteamos durante 8 o 10 minutos más, moviendo las patatas de vez en cuando. No hace falta remover sin parar. Queremos que cada lado toque la sartén el tiempo suficiente para dorarse bien.

  10. Si usamos mantequilla, la añadimos al final, cuando las patatas ya estén casi listas. Dejamos que se funda y movemos la sartén para que se mezcle con el aceite, el ajo y el romero. La mantequilla aporta sabor y ayuda a que la superficie quede más brillante.

  11. Salpimentamos al gusto. Si nos apetece, añadimos una pizca de pimentón dulce fuera del fuego y mezclamos rápido para que no se queme. También podemos terminar con unas gotas de zumo de limón, que dan frescor y equilibran la grasa.

  12. Retiramos los dientes de ajo si están muy tostados o los dejamos en la fuente para quien quiera pelarlos. Espolvoreamos perejil fresco picado si nos gusta. Servimos las patatas calientes, recién salteadas, porque es cuando están en su mejor momento.

  13. El resultado son unas patatas doradas, aromáticas y con ese punto crujiente que hace que desaparezcan antes de llegar al segundo plato. Sacadlas a la mesa sin mucha ceremonia, pero con una advertencia: conviene reservarse alguna antes de que empiece el “yo solo pruebo una”.

  14. Antes de empezar, hay que hacer las paces con la sartén de acero. No se comporta como una antiadherente, pero a cambio dora de maravilla y aguanta temperaturas altas. La Fissler Original-Profi conserva bien el calor y está fabricada en acero inoxidable robusto, con base pensada para una distribución eficiente del calor.

  15. El primer truco es cocer las patatas solo hasta que estén casi tiernas. Si las cocemos demasiado, se romperán al saltearlas. Si se quedan muy duras, tardarán más en dorarse y corremos el riesgo de quemar el ajo antes de que la patata esté lista.

  16. El segundo truco es secarlas bien. La humedad es enemiga del dorado. Después de escurrirlas, las dejamos unos minutos extendidas para que pierdan vapor.

  17. El tercer truco es no moverlas demasiado pronto. Cuando la patata toca la sartén caliente, necesita tiempo para formar costra. Si intentamos despegarla enseguida, se rompe y se pega más.

  18. También importa no llenar la sartén en exceso. Mejor dos tandas bien doradas que una sola tanda apelmazada. En una sartén de 28 cm caben bien unas 700 u 800 g de patata si están en trozos medianos, pero si vemos que se montan unas sobre otras, dividimos.

  19. Si queremos convertirlas en plato único, añadimos un huevo poché, un poco de jamón o una cucharada de alioli casero.

  20. Podemos hacer una versión con pimentón y ajo, más cercana a las patatas de tapeo. Retiramos la sartén del fuego, añadimos pimentón dulce o picante y removemos rápido. Si el pimentón se quema, amarga, así que aquí no conviene hacerse el valiente.

  21. También quedan muy bien con tomillo en lugar de romero. El tomillo tiene un aroma más suave y combina especialmente bien con pollo, conejo o pescados al horno. Podemos usarlo fresco o seco, aunque con el seco hay que poner menos cantidad.

  22. Otra opción es añadir cebolla en juliana. La incorporamos cuando las patatas ya estén medio doradas y dejamos que se cocine junto a ellas. Queda una guarnición más melosa, menos crujiente, pero muy sabrosa.

  23. En muchas cocinas europeas existen versiones parecidas de patatas salteadas con hierbas. En Francia aparecen como pommes sautées, en Alemania son habituales las bratkartoffeln y en España las hemos llevado a nuestro terreno con ajo, aceite de oliva y hierbas del monte.

Esta receta sencilla convierte la papa común en un acompañamiento aromático crujiente por fuera y tierno por dentro.

Por qué importa

  • Dominar esta técnica te da un acompañamiento versátil para carnes, pescados, huevos y verduras sin complicarte en la cocina.
  • La combinación de cocción previa y salteado con aceite caliente garantiza textura perfecta sin necesidad de horno ni frituras pesadas.

Contexto

Ingredientes: papas (cantidad según comensales), aceite de oliva, romero fresco, ajo, sal. Preparación: 1) Lava y pela las papas, córtalas en cubos medianos. 2) Cuece las papas en agua con sal hasta que estén tiernas pero firmes, aproximadamente 15-20 minutos. 3) Escurre bien y seca las papas con papel absorbente o un paño limpio (este paso es clave para que queden crujientes). 4) Calienta aceite de oliva en una sartén a fuego medio-alto. 5) Agrega las papas y saltea sin mover constantemente, deja que se doren. 6) Incorpora ajo picado y romero fresco picado en los últimos minutos. 7) Ajusta sal y sirve caliente. El secreto está en secar bien la papa cocida antes de saltear y usar aceite suficientemente caliente.

Lo que sigue

Prueba variaciones con tomillo, pimentón ahumado o un toque de limón al servir.

Tazas → gramos

= 240 g

Equivalencias de cocina, redondeadas. Para repostería fina, pesá.

El vino sin complicarte

Rosado seco, bien frío

Cuando no sabés por dónde va a ir la mesa, el rosado seco es la apuesta que menos se equivoca: tiene la fruta de un tinto y la frescura de un blanco, y no tapa nada. Servilo a 9 grados.

Garnacha rosadaCinsaultSyrah rosada

Sin alcohol: agua con gas, limón y mucho hielo.

Basada en ABC · Recetas de Rechupete, con receta y texto propios.

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